Genshiken Nidaime 127 Sub Esp

Tanto tiempo ha pasado y por fin los saludamos nuevamente. Aunque con mucho atraso (y como regalo de navidad), traemos el último capítulo de Genshiken Nidaime en español.

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Con este capítulo prácticamente hemos terminado Genshiken Nidaime, la historia que fue motivo de la creación de este blog y del Starets Fansub. Falta de momento traducir el material extra del capítulo, ese lo tendremos en una siguiente entrega.

Aprovechamos para agradecer nuevamente a todos aquellos que han seguido los últimos capítulos de la historia en este blog.

Felices fiestas y buen inicio de año a todos!

https://www.dropbox.com/s/jjj6zfheey9q9kt/GENSHIKEN%20NIDAIME%20127%20ESP.rar?dl=0

Nitsuga

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GENSHIKEN NIDAIME 126 SUB ESP

Hola a todos.

Por fin, después de mucho tiempo hemos logrado completar nuestra siguiente misión y aquí les traemos la Traducción al Español del capítulo 126 de Genshiken Nidaime.

Como habíamos dicho es el PENÚLTIMO, así que el próximo será el final.

https://www.dropbox.com/s/k5qmhm1esgy7gz7/GENSHIKEN%20NIDAIME%20126%20ESP.rar?dl=0

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En está ocasión tenemos por fin la última parte de la Saga de Confesión! Madarame deja de huir finalmente!

Bueno, esperemos que disfruten el capítulo después de haber tenido una larga espera.

También les informamos que el Capítulo final nos tomará algún tiempo en traducir (de momento no se ha publicado aún la versión en Inglés).

Recuerden que esperamos sus comentarios y opiniones obre este Capítulo, así como de sus sentimientos al saber que Genshiken se nos va.

Muchas gracias por seguir Genshiken en español por este blog!

Nitsuga

El reencuentro de la vieja generación y el retorno de lo real: Genshiken Nidaime 125

 ♪ Todas las veces yo he buscado en mi camino

una verdad que mucho tiempo yo esperé

es encontrarte hoy de nuevo en mi destino…♫

Hasta el capítulo 124 llegamos a pensar que el caso de Madarame habia acabado, o por lo menos había sido puesto en pausa, y  que tanto el Hato X Mada, como el Keiko X Mada y el Sue por Mada habian quedado cancelados, cosa que nos había dejado con un sabor agridulce a todos (tanto a los que deseábamos ver a Madarame con Angela, Sue o Keiko, y los que se inclinaban más por el Hato X Mada) . Pero este capítulo nos ha mostrado grandes cosas: la primera, que quizás no sea tan sorpresiva, es que Madarame continua aferrandose a Saki, la segunda es que el si bien el Arco del Harem termino la desición de Madarame aún no, y una tercera es que saki sigue siendo la reina del Genshiken, la que entiende los problemas de todos y se saca una solución divina.

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En este episodio Madarame acude a reunirse con sus compañeros veteranos del Genshiken. Al ver que en la reunión  los temas de conversación ya no son los que solían ser cuando eran miembros estudiantes y miembros activos del club (y vírgenes), sino que ahora los temas de conversación son principalmente las chicas y el sexo, Madarame se pone eufórico y proclama que volverá su vida de Otaku estudiantil, al tiempo que trata de encauzar la conversación hacia el Tema de los Doujinshis.

Pero para sorpresa de todos, sobre todo de Madarame, Saki y Kohsaka acuden a la reunión. Ambos le hacen creer a todos que Saki está embarazada, cosa que provoca que Madarame termine por aceptar el hecho de que sigue enamorado de ella y que por esa razón no eligió a ninguna integrante de su harem.

Finalmente, Saki confronta a Madarame y le “sugiere” que comience a salir con Sue dado que él realmente no tiene razones para rechazarla. Saki le pide a Sasahara que llame a Oguie y que ponga a Sue al teléfono.

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“Ya no puedo recordar el nombre de aquel vídeo porno que vimos ese día”

Un primer aspecto a destacar en este capítulo es el hecho de que Madarame, después de haber elegido no elegir a nadie de su harem, pretende volver a su pasión anterior, a su completa obsesión por los Dounjinshi eróticos, el análisis y los comentarios de los animes y los videojuegos.

Este hecho de aferrarse a su viejo estilo de vida, revela que Madarame en realidad esta evadiéndose ( o que se niega a perder algo). El mismo Tanaka, que por cierto tiene un papel muy importante en este capítulo, afirma que él esta tratando de justificarse a si mismo por el hecho no de no haber elegido a alguien de su harem. Además de que debemos recordar que en capítulos anteriores (los primeros de Nidaime) vemos a un Madarame ciertamente ya no muy emocionado con el comisfest.

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También es de mencionar como los viejos integrantes del Genshiken han cambiado, sobre todo Sasahara (el momento donde admite que está buscando tener mas encuentros con Oguie), Tanaka aconsejando a Kugayama para acercarse a una chica, y la insistencia de los tres en que Madarame debia tener una relación con Sue.

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♫ Será tal vez que tu recuerdo no me deja ♪

Un gran momento en este capítulo es ver por fin nuevamente a Saki. El momento en que Kohsaka afirma que ella está embarazada atrapa por un momento a todos, incluso a los lectores!.

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En ese momento se hace palpable que lo que Madarame se empeñaba en ocultar es que seguía albergando sentimientos hacia Saki, y de cierta manera también que se empeñaba en mantener su situación de soltero para enaltecer a Saki (que es lo que Keiko expreso desde capítulos anteriores). Es que acaso nadie ama como Madarame?

Personalmente pienso que el caso de Madarame es el de alguien que se aferra a su posición de ser tener un amor imposible, y de esto saki parece ser muy consciente (también Keiko ya había advertido que ella se preocupaba mucho por Madarame) y por eso llega para encauzar las cosas hacia otra dirección.

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Saki ex deus

Como otras han notado, si bien Kyo nos ha acostumbrado que a Saki sea un personaje que en la historia de Genshiken suele ser la guía que conduce a resolución de los problemas, en este episodio da la impresión de que más bien saki es como el As bajo la manga que resuelve el problema: Saki aparece después de varios capítulos y le dice a Madarame que debe salir con Sue dado que realmente no tiene motivos para rechazarla (y Madarame otorga rapidamente!) e inmediatamente la historia se vuelca hacia un posible Mada X Sue.

Personalmente, que la historia se encamine hacia esta posibilidad me alegra, pero no dejo de sentirlo un poco forzado. Con todo, en el siguiente episodio se explorará la posibilidad de que Madarame y Sue se hagan pareja (A por Sue!).

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“Ya puedo ver el final de esta ruta”

Como ya muchos sabrán, en el capítulo 126, que esperamos poder traducir pronto, Kio ha anunciado que Genshiken Nidaime finalizará en el capítulo  127, algo también bastante inesperado.

De modo que sólo nos faltan dos capítulos por leer! (que triste!)

Por cierto que en este capítulo ha faltado la presencia de Kuchiki. Es cierto que el se integro después que los demás, pero podrían haberlo incluido no?

Nitsuga

Genshiken Nidaime 125 Sub Esp

Hola!! Nuevamente les saludo!  Primero quiero agradecer a los seguidores del trabajo que estamos realizando Nitsuga y yo. Nos anima mucho a sacar lo más rápido posible los cap de genshiken, aunque esta vez yo tarde mucho, pero mucho, me surgieron un montón de cosas seguro Nitsuga está molesto conmigo, pero no me lo dice u.u….

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Pero bueno esta vez me corresponde dar mi sensual apreciación del capítulo…. Seguro que no fui la única en sentirme trolleeada, pinche kousaka, con eso no se juega D:< … pero sería hermoso que pronto haya un minikousaka en el grupo *-*…. Bueno eso sería lo que me ha gustado del cap, estaban todos impaktados xD… y no aguanto como todos se meten en la vida de mada! Dejenlo en paz!! El tiene que decidir con quién se queda! (CofcofHATOcofcof) no lo dejan ser :’( … dejenlo en paz, esto me da esperanzas, aún queda la posibilidad de que el MadaHato sea canon <3 … En fin sólo nos queda esperar a por el siguiente capítulo, y sabremos que hará Mada :3 … hasta la próxima!!

Shenii

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Aquí esta el Link:

https://www.dropbox.com/s/n7abh3fapaq6efi/GENSHIKEN%20NIDAIME%20125%20ESP.rar?dl=0

Disfruten de este Cap.

Ahhhhhh! y no estoy molesto con Shenii, le debemos mucho a la editora ^_^

Genshiken Nidaime 124 Sub Esp

Hola gente. Este mes hemos tirado lineas y por fin les traemos otro capítulo más de Genshiken Nidaime, este el 124. En esta ocasión, el tema del harem de Madarame queda fuera y nos encontramos con el potencial desarrollo del Yaji X Hato.muestra 2

Un capítulo de confesiones, una Gran Yoshitake dirigente, y de obsesiones con  la ropa. A continuación el Link para descargar:

https://www.dropbox.com/s/kteyqxqud6podr9/GENSHIKEN%20NIDAIME%20124%20ESP.rar?dl=0

Esperemos que el aporte les sea útil y que compartan sus comentarios en la próxima publicación.

Nitsuga

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Genshiken Nidaime 123 Sub Esp

Por fin, después de soportar la angustia de esperar por casi dos meses, traemos el capítulo 123 de Genshiken en español.

Esperemos que la traducción al Inglés de los siguientes capítulos no demoren tanto como ha demorado este. De cualquier modo parece hay Genshiken para rato.

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https://www.dropbox.com/s/2w7erj356xeyu2k/GENSHIKEN%20NIDAIME%20123%20ESP.rar?dl=0

Como siempre esperamos que disfruten esta traducción.

 

COMENTARIO / SPOILER

Hola!!! Hace poquito me integre a este proyecto, me ha encantado trabajarlo. Porque amo Genshiken, asi que espero que les agrade mi trabajo como editora, ya iré mejorando con el tiempo… Bueno, que puedo decir de este capítulo. Primero me siento algo desconforme, o solo es la tristeza de que mi Otp no se haya vuelto canon (MadaHato<3).. Pero siento que el final del arco del “harem de madarame” y el paso a uno nuevo fue algo brusco, como que todo lo que paso con Mada, es un borrón y cuenta nueva. El autor le hubiera dedicado una paginas a Madarame para exponer sus sentimientos u.u …

 

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Pero bueno, dejando eso de lado, he notado que Hato aun está enganchado de su seme (Oie Zhi 7u7) Así que aún no pierdo la esperanza de que mi otp se haga canon *-* …. Y lo último que tengo por decir, ¡NO QUIERO DE KUCHIKI SE VAYA! Lo voy a extrañar, él es un personaje muy extrovertido, se notara mucho su ausencia ;_; ¿Qué será del Genshiken sin él?… Ahora toca esperar por los siguientes cap u.u

Shenni

(Editora ^_^)

Cuerpo y Poder: Una reseña de “Vigilar y castigar” de Michel Foucault desde el tema del cuerpo

CUERPO Y PODER: UNA RESEÑA  DE VIGILAR Y CASTIGAR DE MICHEL FOUCAULT DESDE EL TEMA DEL CUERPO

Agustín Nava Cozatl

 

El alma,
efecto e instrumento de una anatomía política;

el alma,
prisión del cuerpo…

I

La definición de Cuerpo que da el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española es Aquello que tiene extensión limitada y que es perceptible por los sentidos[1]. Es obvio que se trata de una definición neutra, objetiva, y que, por tanto, que intenta ser claro para el mayor número de personas.

No obstante en un acercamiento a Michel Foucault podemos ver que todo conocimiento o saber que se pretende neutro u objetivo esta sostenido y posibilitado por prácticas y relaciones de poder que se encuentran articuladas en un determinado dispositivo y en una determinada época histórica; y, a su vez, los saberes y conocimientos producidos dan lugar a nuevas formas y mecanismos de poder, de sujeción, de producción de los individuos que están inmersos en un complejo campo social.

Teniendo en cuenta esto, en este texto nos propondremos recorrer la obra Vigilar y castigar de Michel Foucault utilizando como guía el concepto del cuerpo en dicha obra, de manera que trataremos de exponer temáticas abordadas en dicha obra que tengan especial relación con el cuerpo. Más que un ensayo, este trabajo es una reseña, pero hecha desde el concepto de cuerpo y con miras a intentar dar una definición del concepto del cuerpo, que seguramente no se tratara de una definición tan neutra, objetiva o científica, y que consideremos se puede extraer de la mencionada obra de Foucault.

Cabe resaltar que para el desarrollo de este trabajo se tiene especial interés en la obra Vigilar y castigar.

Finalmente, dado que la empresa que nos proponemos se basa en un libro con un gran riqueza de datos y temáticas, preferimos hacer una exposición más libre, en el sentido de que no nos apegaremos demasiado a la letra de Foucault en un uso excesivo de citas textuales, trataremos pues, de hacer un intento de síntesis de algunas de las temáticas tratadas, cosa que sirve también para valorar el grado de asimilación de los conceptos y temáticas tratadas por un autor como Foucault.

II

Una primera temática que observamos en Vigilar y castigar es la del poder sobre el cuerpo. Esto es, Foucault parte del hecho aparentemente obvio de que en la actualidad parece ser que se ha hecho un gran cambio en lo que a la práctica del castigo se refiere: en el siglo XVIII la práctica del suplicio es el castigo común para los delincuentes, mientras que en la modernidad tenemos toda una serie de teoría, leyes, códigos sobre los delitos que nos llevan, más que a la práctica de sanciones insoportables sobre el cuerpo, a la economía de los derechos suspendidos. Esta sola comparación nos lleva a pensar que en la actualidad los castigos que se imponen a los delincuentes y criminales son más justos y humanos en tanto respetan la integridad física de los mismos.

Comencemos abordando el suplicio. En efecto en los siglos XVII y XVII los castigos se caracterizaban por poseer o ser algo de suplicio. El suplicio lo entiende Foucault como una pena corporal, más o menos atroz, esto es, implica siempre una crueldad sobre el cuerpo del supliciado. Lo propio del suplicio es la producción de dolor sobre el cuerpo[2].

El suplicio como ritual político, supone que el delito o el crimen no solo daña y perjudica a la víctima directa, sino que también ataca al poder soberano en su persona. Y esto es así porque es a partir del rey de quien emana la ley que es trasgredida en el delito, por ello el suplicio no solo implica la reparación del daño sino también implica una venganza del príncipe por la afrenta de su persona. El suplicio restituye la soberanía ultrajada.

Así, el suplicio como castigo es una práctica que pone de relieve la disimetría entre el súbdito que comete el delito y el soberano omnipotente que ejerce su fuerza. Por ello es  una victoria que reduce infinitesimalmente el cuerpo del condenado mediante el uso excesivo de la fuerza. El crimen del condenado es dominado completamente por el despliegue de la fuerza sobre el cuerpo[3].

Claro que también es comprensible que semejante forma de castigo sea un tanto habitual en la época si está todavía no se encuentra inmersa en el régimen de trabajo, como en la época industrial, donde los cuerpos todavía no son valorados en función de su capacidad para el trabajo y la producción, además de que la muerte era un fenómeno más cotidiano en la época puesto que la población estaba expuesta a epidemias, a la mortalidad infantil y el hambre.

Pues bien, el suplicio como forma de castigo desaparece a finales del siglo XVIII y principios del XIX. El suplico, con todo el despliegue de fuerza y el gran espectáculo que conlleva, comienza a desaparecer, comienza a ser criticado como escena repugnante, un acto que más que alejar a la gente de la ferocidad, la acercaba. El acto del suplicio será visto como un crimen incluso mayor que el cometido por el condenado.

Así, el castigo pasara de un arte de producir a los cuerpos sensaciones de dolor insoportable a una economía de los derechos suspendidos. La acción sobre el cuerpo aparentemente se relaja[4].

Pero pronto advertimos que la acción sobre el cuerpo no desaparece del todo en las nuevas modalidades del castigo, pues en los castigos que corresponden a la economía de los derechos suspendidos, los castigos que consisten en la privación de la libertad, todavía se ejerce poder sobre los cuerpos: el trabajo forzado, el racionamiento de los alimentos, la privación sexual y los golpes son hechos que implican una acción directa sobre los cuerpos dedicadas a provocar un dolor físico.

De hecho, en la moderna justicia el suplicio, entendido como despliegue de poder sobre el cuerpo, no desaparece, sino que se halla disfrazado por una penalidad de lo corporal, “¿ Disminución de intensidad? Quizá, cambio de objetivo, indudablemente”[5]. Foucault quiere decir que bajo la benevolencia de los castigos modernos subyace un cambio de punto de aplicación, así como el surgimiento de nuevos objetos de apropiación y dirección del poder, ya no se trata de juzgar y castigar la voluntad del criminal, una voluntad contraria y perniciosa para la ley y el poder soberano, sino que el poder de castigar moderno es un poder que, en principio, se apoya en un complejo campo científico y judicial para extender sus efectos y disimular su exorbitante singularidad.

De ahí que el filósofo francés afirme que debamos poner atención no solo en las manifestaciones del poder donde se expresa como represión o sanción, sino también debemos observar el poder como una función compleja capaz de producir efectos positivos. El poder no solo reprime, también crea, conduce, produce efectos, relaciones y saberes.

De manera que en el aparente de hecho de que la justicia moderna es más benévola y relajada con el cuerpo porque no actúa de forma directa, encarnizada y atroz sobre el cuerpo, se debe ver más: la entrada en escena de la justicia penal es un cambio en que el cuerpo se inviste relaciones de poder.

El cuerpo es un elemento que puede ser considerado un punto de intersección de diversas y complejas relaciones de poder y saber.

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III

 

Decíamos que en la manera moderna de castigar el suplicio desaparece. En esta nueva penalidad del crimen se respeta la “humanidad” del criminal.

Paralelo a este cambio en la concepción del castigo tenemos también un cambio en la concepción de los ilegalismos, así como un cambio en la finalidad del castigo. Cambios que lejos de implicar un relajamiento del poder sobre los cuerpos en pro de respetar la humanidad de las personas son más bien la expresión de que el poder ahora tiene nuevos objetivos, motivados en buena parte por el auge de la producción industrial, con este modo de producción el trabajo útil de los cuerpos pasa a ser más valorado así como también la propiedad privada, de ahí que los ilegalismos relacionados con la propiedad privada pasen a ser mayormente castigados. En palabras de Foucault:

Lo que se perfila es sin duda menos un respeto nuevo por la humanidad de los condenados  que una tendencia a una justicia más sutil y más fina, a una división penal a zonas más estrechas del cuerpo social, siguiendo un proceso circular, el umbral de paso a los crímenes violentos se eleva, la intolerancia por los delitos económicos aumenta, los controles se hacen más densos y la intervenciones penales más precoces y más numerosas a la vez.[6]

Se entenderá, pues, que el suplicio en los castigos tienda a desaparecer en favor de una idea de inconveniente, de una pena en la sanciones. Esto es, el cuerpo comienza a ser visto como un cuerpo productivo y que es de todos en tanto se encuentra en el conjunto de la sociedad, y se considera que los delitos que tiene que ver con esta producción económica son inconvenientes para la sociedad en su conjunto. De ahí que veamos desplegarse toda una nueva forma de poder sobre el cuerpo, un poder que tiene como una de sus funciones corregir y encauzar los cuerpos que atentan contra el desarrollo social productivo, pero sobre todo, un poder que intentara hacer de los cuerpos una utilidad, cuerpos perfectos, cuerpos eficaces para la  producción, cuerpos obedientes. Este poder es el poder disciplinar.

La expresión perfecta de un cuerpo moldeado por el poder disciplinar es el cuerpo del soldado. Un cuerpo que está habituado y corregido para mantener una determinada postura, la cabeza en alto, vientre de frente, marchar con paso y cadencia firme, paciente, a la espera de recibir órdenes. Es un cuerpo que ha sido modificarse hasta obtenerse lo que se buscaba. Es un cuerpo útil, manipulable, perfeccionable, es un cuerpo atrapado entre poderes que le imponen control, coacciones y obligaciones[7].

Si en el suplicio tenemos un poder que reduce y se ensaña con el cuerpo infinitesimalmente, aquí tenemos una disciplina infinitesimal del cuerpo: el control de los movimientos, la eficacia de cada movimiento, la organización y disposición de sus partes, el ejercicio de cada una de ellas. La disciplina es, en palabras de Foucault, “esos métodos que permiten el control minucioso de las operaciones del cuerpo, que garantizan la sujeción constante de sus fuerzas y les imponen una relación de docilidad-utilidad”[5].

La disciplina no se funda en la apropiación de los cuerpos como en la esclavitud, sino que se basa en el establecimiento de un vínculo entre quien ejerce la disciplina y el individuo disciplinado de tal manera que entre más útil sea el cuerpo más servil es. Aumenta las fuerzas del cuerpo, pero al mismo tiempo las somete, las aptitudes del cuerpo son aumentadas pero al mismo tiempo el cuerpo es sometido a una sujeción estricta ¿Cómo se logra tal sujeción del cuerpo? Mediante ciertas técnicas disciplinarias, veamos algunas.

En primer lugar la clausura, los cuerpos son distribuidos en lugares específicos y distintos de los demás, lugares cerrados en sí mismos: colegios, conventos cuarteles, fabricas, talleres[8].

La división en zonas es el hecho de dar a cada cuerpo o conjunto de cuerpos su lugar, a fin de evitar la distribución incontrolada de los individuos, junto con esta división tenemos la creación de espacios donde cada cuerpo pueda ser vigilado, observado y comparadas las cualidades y aptitudes de cada uno.

La intercambiabilidad es la manera en que la disciplina, a partir de una distribución ordenada de los individuos, hace funcionar a estos  a través de una serie de relaciones cuyo principio está dado por la jerarquía y los rangos, el lugar que ocupa cada cuerpo en el sistema: los logros, la edad, la inteligencia. La obediencia, la estatura[9].

Evidentemente un lugar donde podemos apreciar esto de mejor manera es en la escuela, en la distribución de los alumnos en un salón de clases, donde el maestro puede alterar la distribución del grupo según el criterio que seleccione. Toda disciplina ordena una multitud confusa de cuerpos, permite su clasificación y su distribución, además de hacerlos funcionar de determinada manera.

Pero la disciplina también permite controlar las actividades de los cuerpos, sus movimientos, sus efectos. En efecto, la disciplina impone a los cuerpos ritmos y ciclos de repetición con la finalidad de formar habito, se trata de adiestrar los cuerpos de tal manera que adopte determinadas posturas al emitirse un toque, una alarma, una orden. Todo el tiempo los cuerpos deben ser útiles y dóciles[10].

La disciplina también impone una serie de pasos e instrucciones que guían las posiciones del cuerpo para la realización de determinados actos. (Honores a la bandera, ceremonias, etc.) También buscar desarrollar la máxima eficacia en el menor tiempo posible, así como el menor tiempo posible en el tránsito de una acción a otra.

Con estas técnicas de sujeción disciplinarias nace el cuerpo disciplinar, un cuerpo atravesado por la autoridad, un cuerpo encauzado de manera útil. Pero un cuerpo que, no obstante, sigue oponiendo resistencia al disciplinamiento en tanto sigue obedeciendo a funciones que son propias de su naturaleza orgánica y biológica.

Como decíamos antes, este poder disciplinar responde en buena medida al crecimiento de la clase obrera y el la creciente división del trabajo para la producción. A medida que se desarrollan las ciudades industriales se hace más necesario el desarrollo de las técnicas de control.

Pero también se hace necesario el desarrollo de otra actividad que es como el complemento necesario del poder disciplinar: la vigilancia.

IV

 

La vigilancia toma especial importancia en el papel económico de la producción. El poder de vigilar no es algo que se posea como una cosa u objeto, es algo que funciona a través de todo aparato y de las relaciones creadas por el poder. La vigilancia posibilita al poder disciplinar el poder estar por doquier y funcionar en silencio, de manera que recurra menos a la fuerza física[11].

En este sentido indica Foucault que instituciones como los cuarteles, hospitales y reclusorios a partir del siglo XVII van cambiando su arquitectura de manera tal que sea posible la observación de los presos, de los enfermos y los soldados. La tendencia es colocar en un punto central donde se ejecuten las órdenes, la vigilancia y la administración de los individuos.

El anhelo de instituciones completamente atravesadas de relaciones disciplinarias dio pie al panoptismo, al ideal de una ciudad completamente atravesada por los mecanismos de la disciplina. En efecto, el proyecto de una vigilancia completa y perfecta, de manera que haga innecesario el castigo físico lo tenemos en el Panóptico de Jeremy Bentham. Una construcción en forma de anillo con una torre en el centro, en la periferia se construye celdas con 2 ventanas, mientras que en el centro la torre posee diversas ventanas. De manera tal que sólo un vigilante sea capaz de observar a todos los individuos. De manera que el cuerpo se vuelve el objeto de una observación total.

Además, la disposición arquitectónica sólo permite ver al vigilante a cada uno de los presos, pero estos no pueden ver al vigilante, en el panóptico solo hay una relación de observación, no de comunicación. La sola disposición arquitectónica garantiza el orden.

El principal efecto y objetivo del panóptico es la introyección de la vigilancia en la conciencia del individuo, de manera que el poder funcione automáticamente. En el panóptico cualquiera puede hacer funcionar el poder, no necesariamente el vigilante debe estar dentro de la torre. Se crea así una sujeción real a partir de una relación ficticia (el saberse vigilado) de manera que no sea necesario recurrir a los castigos, las cadenas o las cerraduras[12].

El panóptico es la apuesta del poder por la sola arquitectura, por la sola disposición de los espacios para funcionar. Con la construcción y la disposición de una vigilancia perpetua y la coacción interiorizada, los cuerpos quedan a merced de experimentos y prácticas punitivas que harán surgir todo un saber especializado.

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V

 

El desarrollo del poder disciplinar y los mecanismos de vigilancia tren consigo un cambio en la concepción del cuerpo como objeto de castigo. En el suplicio el cuerpo era objeto del castigo, en tanto lo que se castigaba era la voluntad del condenado, voluntad contraria a la ley y el poder soberano.

Pero ahora lo que trata de castigar ya no es la voluntad del criminal sino las pasiones, los instintos, las anomalías, inadaptaciones que son también pulsiones y deseos. Ya no se juzga la voluntad de los sujetos implicados en crímenes, sino que se juzgan las sombras de esos elementos de la causa. Esto es, se juzga ahora en función del conocimiento del delincuente, de la apreciación de él, de lo que puede saberse de él. Además ya no sólo son los jueces los que tiene la facultad de juzgar, también juzgan los expertos especialistas: el psiquiatra, el perito, el médico[13].

Lo anterior quiere decir que una vez que el cuerpo se vio ubicado en el centro de un poder disciplinar y cuando el desarrollo de la sociedad provoco la percepción de que el cuerpo sometido es productivo, se dio todo un saber sobre el cuerpo, sobre el funcionamiento de sus fuerzas, de la capacidad de vencerlas, de domeñarlas y encauzarlas. Una tecnología política del cuerpo, dirá Foucault.

De manera que las complejas relaciones de poder que se desarrollaron en las diversas instituciones asilares, dieron origen a un saber, que a su vez posibilitó nuevas formas de relaciones de poder.

El poder produce saber y el saber a su vez produce poder, ambos términos se implican mutuamente: no existe relación de poder sin un campo de saber, ni un saber que no suponga relaciones de poder. Las relaciones poder-saber producen tanto a los sujetos como a las formas y dominios posibles de conocimiento.

De ahí que el complejo entramado de relaciones de poder-saber dio pio a la noción de “alma” como objeto sobre el cual se organizan las prácticas punitivas a fin de corregir. El alma no es sólo un efecto ideológico, es más bien una realidad producida en torno y al interior del cuerpo por el funcionamiento del poder que castiga. El alma articula los efectos de un tipo de poder y un saber:

Realidad histórica de esa alma, que a diferencia de la representada por la teología cristiana, no nace culpable ni castigable, sino que nace más bien de procedimientos de castigo, de vigilancia, de pena y de coacción. El alma real e incorpórea no es en absoluto sustancia; es el elemento en el que se articulan los efectos de determinado tipo de poder y la referencia de un saber, el engranaje por medio del cual las relaciones de saber dan lugar a un saber posible, y el saber prolonga y refuerza los efectos del poder.[14]

VI

 

El anudamiento entre el poder disciplinar, la vigilancia extrema, las prácticas punitivas y la relación-saber poder se dan de manera excepcional en una institución moderna: la prisión. Institución compleja y austera.

La prisión es la institución que está a la base del desarrollo de la sociedad actual, sociedad que postula la libertad como máximo valor. Pues es la institución donde se cumple el castigo igualitario: la privación de la libertad como castigo uniforme a los crímenes y delitos. Además la prisión renueva la idea de que los infractores no solo dañan a su víctima, sino a todo el cuerpo social. Y, más importante, la prisión se arroja como fundamento de su existencia la transformación y corrección de los cuerpos[15].

De modo que la prisión, en su concepción, debe ser un aparato disciplinario exhaustivo, es un lugar omnidisciplinar: impone a los criminales la coacción de una educación total: educación física, moral y trabajo.

La prisión como toda institución disciplinar, supone el retiro del criminal del medio donde cometió su delito, el retiro de la sociedad, además se les mantiene aislados de sus compañeros. Así, en la prisión se toma a la soledad como un instrumento de reforma, asegura la sumisión total[16].

El trabajo también ocupa un lugar importante en la prisión para logar la transformación de los individuos. El trabajo redime y repara el daño cometido, pero también enseña al criminal a ganarse el sustento por sus propios brazos, lo aleja de la ociosidad, además los cuerpos en trabajo son más dispuestos a recibir y ejecutar órdenes[17].

Además de ser el lugar donde se cumplen las penas, la prisión también es el lugar donde se desarrolla un nuevo saber, un lugar donde se observa constantemente a los presos. De ahí que surja un  nuevo sujeto de conocimiento: el delincuente. Este personaje se delinea no tanto por el crimen cometido, sino por su vida, en la vida del delincuente se pretende encontrar causas del delito, conductas o costumbres que lo predispongan a la criminalidad. Se trata de un conocimiento que constituye al criminal al margen del infractor. Y tan grande es ese saber que puede dar paso a la criminología como un saber distinto del saber médico y jurídico[18].

El éxito de la prisión en nuestras sociedades no se debe más a su pretensión de erradicar la criminalidad al corregir a los individuos como a su capacidad para administrar los ilegalismos. Esto es, la prisión es una institución que sirve a los intereses y valores de una clase dominante (como la propiedad privada, la riqueza, etc.) estableciendo una distinción entre ilegalismos de bajo nivel que son tolerados e ilegalismos que pueden representar una amenaza para el poder dominante y que deben ser castigados.

De manera que el delincuente representa ese ilegalismo sometido, la delincuencia es un instrumento creado para el ilegalismo de los grupos dominantes. En la prisión se encuentra un grupo de individuos extraído de la masa de los desempleados,  los mendigos y los rebeldes, sobre cuyo cuerpo se ejerce una vigilancia constante[19].

Entonces vemos como las prácticas punitivas sobre el cuerpo, el poder disciplinar que sobre él se ejerce y el conocimiento que de él se obtienen para producir nuevos mecanismos punitivos son aspectos que se hallan estrechamente vinculados. Se trata de la manera en que se articula el dominio sobre el cuerpo en vistas a desarrollar los intereses de la sociedad o más bien de los intereses de algunos grupos de la sociedad.

Articulación que no se da de manera espontánea sino que se a través de un complejo y lento entramado de relaciones de poder y saber, pero que una vez establecida es difícil escapar de sus efectos coercitivos.

VII

 

Con todo lo anterior hemos reseñado los puntos más importantes que podemos encontrar en Vigilar y castigar desde la óptica de cuerpo: el cuerpo y el castigo, el cuerpo y la disciplina, la vigilancia de los cuerpos, el cuerpo y el saber y, finalmente la prisión como administradora de cuerpos que se constituyen como ilegales.

Si quisiéramos ahora definir lo que es un cuerpo tal vez podremos retomar la primera definición pero hacerle algunos añadidos.

En primer lugar que el cuerpo sea algo perceptible por los sentidos es algo obvio, pero lo que no se muestra tan pronto a los sentidos es la manera y el contexto complejo de determinaciones que nos no lo presentan como un cuerpo normal, un cuerpo normalizado. Estamos acostumbrados a ver el cuerpo de manera espontánea sin prestar atención al conjunto de relaciones de poder y saber que así nos lo presentan, lo que apreciamos espontáneamente con los sentidos es un cuerpo dócil, disciplinado, encauzado por el conjunto de instituciones que la sociedad erige, y sólo cuando observamos cuerpos fuera de esta normalidad efectivamente pensamos que son cuerpos anormales, desviados. Pero lo que se nos pasa por alto es que la normalidad de los cuerpos es algo que es instituido e impuesto, la normalidad no es algo natural o espontaneo.

El cuerpo tampoco es algo neutro e indiferente a los fenómenos sociales, sino que es precisamente, en su extensión, el elemento privilegiado de las acciones de poder: el cuerpo se encierra en un determinado espacio, se le distribuye de diversas maneras, se le acostumbra a determinadas reacciones, se le coacciona, y se le pide que dé respuestas que legitimen ciertas prácticas basadas en un conocimiento.

El cuerpo está a la base de los discursos científicos y jurídicos que defienden un “alma” en el cuerpo, alma que no es otra cosa que la reduplicación del sometimiento del cuerpo, el alma es la manera y el efecto en que el cuerpo es investido por relaciones de poder.

En última instancia el cuerpo es el objeto, el objetivo de las relaciones de poder. El poder dispone los cuerpos de una u otra manera según convenga a ciertos intereses.

Tal es la definición que podemos extraer de la lectura de esta portentosa obra de Foucault.

 

 

 

Referencias

[1] Real Academia Española. Diccionario de la lengua española. Consultado en Línea: “cuerpo” http://lema.rae.es/drae/?val=cuerpo el 20/11/13.

[2] Cfr. Foucault, Michel. Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión. México. Siglo XXI, 2009 p. 41

[3] Cfr. Ibid. p. 59

[4] Cfr. Ibíd. p. 17-19

[5] Ibíd.  p. 26

[6] Ibíd. p. 91

[7] Cfr. Ibid. p. 157-158

[8] Ibíd. p. 159

[9] Cfr. Ibíd. p. 164

[10] Cfr. Ibíd. p. 166

[11] Cfr. Ibíd. p. 167-168

[12] Cfr. Ibíd. p. 206-207

[13] Cfr. Ibíd. p. 233-237

[14] Cfr. Ibíd. p. 27-28

[15] Ibíd. p. 39

[16] Cfr. Ibíd. p. 266-267

[17] Cfr. Ibíd. p. 272-273

[18] Cfr. Ibíd. p. 276-280

[19] Cfr. Ibíd. p. 294

[20] Cfr. Ibíd. p. 322-324